Su edificio, nuestras manos
La máquina se queda donde usted la ha puesto y sus datos no salen de allí. Nos conectamos por un canal cifrado y con acceso solo mediante clave, que usted puede cerrar en cualquier momento y cuyo cierre podemos acreditar.
Tener un servidor en sus instalaciones no debería obligarle a contratar a alguien que se siente al lado. Nos ocupamos nosotros, en remoto: vigilado, actualizado y reparado mientras usted está a otra cosa.
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La máquina se queda donde usted la ha puesto y sus datos no salen de allí. Nos conectamos por un canal cifrado y con acceso solo mediante clave, que usted puede cerrar en cualquier momento y cuyo cierre podemos acreditar.
La monitorización nos dice que un disco se está llenando o que un servicio se ha parado mucho antes de que ninguna de las dos cosas llegue a ser una caída. De casi todo lo que reparamos, en su empresa nadie llegó a enterarse.
Cada conexión queda registrada y cada cambio, documentado. Puede ver quién hizo qué, cuándo y por qué, y eso nos incluye a nosotros. El acceso es suyo y puede revocarlo sin pedir permiso.
Cuéntanos qué hace tu empresa. Diseñaremos un sistema que funcione para ti y nos encargamos de la parte difícil.
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