Las puertas abiertas, lo primero
Una auditoría de lo que de verdad tiene en marcha: servicios expuestos a internet, cuentas que nadie cerró, software con años de retraso y copias de seguridad que jamás se han restaurado. Recibirá una lista ordenada por lo que más daño haría, con el coste de cada arreglo al lado.
Vigilado, no solo configurado
Fortificar es cuestión de un día. Darse cuenta es cuestión de todos los días. Vigilamos lo que precede a un incidente —cuentas nuevas, accesos fallidos, tráfico que sale a horas raras— y actuamos cuando todavía no es nada.
Un plan para el día malo
A quién se llama, qué se desconecta, cómo se vuelve a los datos de ayer y qué está obligado a notificar y a quién. Escrito antes de necesitarlo y ensayado al menos una vez.